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Avances en el tratamiento de las lesiones de los meniscos

Avances en el tratamiento de las lesiones de los meniscos

El pasado 23 de noviembre la doctora Martínez Galarreta participó en el curso teórico-practico de Actualizaciones en la cirugía de menisco organizado por SUMISAN Academy e  impartido en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco en Leioa (Vizcaya) bajo la dirección del Dr. Silvio Villaescusa, Jefe de la Unidad de Miembro Inferior del Hospital Fraternidad Habana de Madrid.

Tras una exposición  de las lesiones ocultas del menisco interno («rampa meniscal») y de la raíz meniscal, los participantes realizaron un taller de cirugía de implante de colágeno sobre rodillas de cadáver.

El implante de menisco de colágeno (CMI®) es un implante biológico y completamente absorbible hecho de 
colágeno altamente purificado con una estructura porosa.
Se implanta mediante artroscopia para llenar el vacío que resulta del tejido meniscal dañado y hace uso de la 
propia capacidad de curación del cuerpo.
La matriz porosa del implante sirve inicialmente como una guía para la migración de las células del propio cuerpo
y se absorbe completamente después. Más de 16 años de experiencia clínica han demostrado que este es un procedimiento
 establecido para el tratamiento del menisco. Un defecto lleno de tejido nuevo reduce potencialmente el riesgo de 
artrosis y produce resultados clínicos sobresalientes, lo que mejora la calidad de vida y la resistencia física 
de los pacientes.
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Evidencia científica y honradez profesional

Evidencia científica y honradez profesional

Evidencia científica y honradez profesional: la MBD

Durante siglos los médicos practicaron una medicina basada en su experiencia (MBE). En aquellos tiempos la Medicina era más arte que ciencia, aunque la jurisprudencia actual todavía utiliza el término lex artispara definir un ejercicio de la práctica médico que “Comporta no sólo el cumplimiento formal y protocolario de las técnicas previstas, aceptadas generalmente por la ciencia médica y adecuadas a una buena praxis, sino la aplicación de tales técnicas con el cuidado y precisión exigible de acuerdo con las circunstancias y los riesgos inherentes a cada intervención según su naturaleza.” (Sentencia de Tribunal Supremo español de 23 de mayo de 2006).

Eran tiempos en los que el médico ejercía su profesión de manera individual y a la cabecera de sus enfermos. No había hospitales donde compartir experiencias ni sociedades científicas o publicaciones médicas de alcance como medios de difusión del conocimiento. Como los heroicos sheriffs de las películas del Oeste, el médico estaba «solo ante el peligro».

En la primera mitad del siglo XX la medicina avanzó más en el conocimiento de las enfermedades y en sus tratamientos que en los veinte siglos anteriores. El extraordinario progreso de nuevos fármacos, medios diagnósticos, técnicas quirúrgicas y anestésicas y estrategias preventiva proporcionó a los habitantes del mundo desarrollado unos niveles de salud. Médicos y sociedad llegaron a creer que la medicina no tenía límites y en medio de aquel vertiginoso progreso se cometieron abusos y desatinos dentro de lo que podríamos denominar Medicina Basada en la Ocurrencia (MBO).

A principios de los 70 surgió un movimiento que propugnaba la optimización de la toma de decisiones en la práctica médica basadas en pruebas realizadas con arreglo al método científico, es decir, en investigaciones correctamente diseñadas, realizadas y evaluadas. Este nuevo enfoque de la atención médica se denomina en nuestro país Medicina Basada en la Evidencia (MBE) por una mala traducción del término inglés evidence, que significa prueba. En las décadas siguientes la MBE acabó convirtiéndose en una especie de religión médica cuyos preceptos venían dictados por las conclusiones de estudios científicos cuyo nivel de «evidencia» oscila entre el máximo del metaanálisis y el mínimo de la comunicación personal. Dichas conclusiones se aceptaban como mandamientos de obligado cumplimiento, quienes se apartaran de ellas eran considerados herejes y hasta la justicia le hizo el juego absolviendo barrabasadas médicas siempre que se hubieran ajustado a «la mejor evidencia disponible en ese momento».

Pero sucede que los ensayos clínicos o las revisiones retrospectivas de resultados no es un trabajo de espíritus puros animados por un afán benefactor de la Humanidad, sino de personas que en demasiadas ocasiones, ocultas bajo un disfraz pseudocientífico, actúan movidos por intereses espurios y menos filantrópicos como, por ejemplo, el económico.

Llegados a este punto de este artículo, se recomienda leer el post de esta página titulado «La medicalización de la sociedad». Uno de los autores mencionados en este trabajo, Jörg Blech, desveló en su impactante ensayo Los inventores de enfermedades y en su no menos demoledora secuela, La medicina enferma, el fabuloso negocio que las grandes empresas farmacéuticas obtienen con la venta de medicamentos destinados a combatir las enfermedades que ellas mismas contribuyen a crear y propagar con la inestimable colaboración de investigadores sesgados, catedráticos mercenarios, políticos demagogos, médicos sucumbidos y suplementos dominicales. Entre estas falsas enfermedades destacan dos: la “tensión” y el “colesterol” (elevados, se entiende). El proceso de elaboración de estas y otras pandemias de diseño comercial es calcado: gigantes de la investigación y fabricación de fármacos (los Big Pharma) patrocinan ensayos clínicos y reuniones internacionales de autoridades científicas y sanitarias de las que surge por consenso una cifra arbitraria a partir de la cual se considera anómalo un parámetro corporal. Ejemplo: un análisis del colesterol sanguíneo en 100000 alemanes sanos arrojó en la mitad de ellos un cifra superior a los 250 miligramos por decilitro. No obstante, un encuentro de “expertos” patrocinado por un lobby de intereses privados estableció arbitrariamente en 200 el límite tolerable a partir del cual el individuo, ya transmutado en paciente, presentaba riesgo de enfermedad cardiovascular, lo que convirtió de golpe a cientos de miles de personas sanas en enfermas. Es decir, en consumidores de por vida de las caras pastillas que mantienen a raya el colesterol bajo el nivel de “normalidad” fijado por los campeones de sus poderosos fabricantes.

El ejemplo ilustra a la perfección el consumismo de salud que se ha apoderado de nuestra sociedad, espoleado por una de las industrias más poderosas del planeta, la farmacológica. Para ahondar en este importante tema resulta imprescindible la lectura de «Medicamentos que matan y crinen organizado», un libro subtitulado «Cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud» (Los libros del lince, 2014), de Peter C. Gøtzshe, cofundador de The Cochrane Collaborationy catedrático de Diseño y Análisis de Investigaciones Clínicas en la Universidad de Copenhague.

Viene todo esto a cuento de una tremenda realidad instalada en la comunidad «científica» biomédica: la corrupción imperante en muchas investigaciones cuyos resultados favorecen a la industria que directa o indirectamente retribuye a los investigadores, en metálico o en especias. Hoy en día, lamentablemente, la mayoría de las conclusiones de trabajos de investigación clínica o de laboratorio que se ofrecen en congresos, jornadas, simposios y otros saraos médicos, o se publican en la abundante literatura biomédica (amplificada muchas veces por la prensa generalista) son falsas.

Por este motivo, remitirse a la supuesta evidencia científica arrojada por estas investigaciones o publicaciones para justificar determinada práctica carece de fundamento y, paradójicamente, puede ser contraria a los principios de la Bioética, una ciencia relativamente moderna pero basada en axiomas tan clásicos como el primum non nocere(«en primer lugar no causar daño»), al que cabría añadir: et secundum non decipere(«y en segundo no engañar»). Y, ante la desconfianza que pueda generar una literatura médica sospechosa a la hora de indicar un tratamiento, es hora de reivindicar aquel móvil antiguo pero infalible de la práctica médica: la experiencia.

En los últimos años hemos conocido medicinas basadas en la autosuficiencia, creencia, eminencia, gerencia, ignorancia, incompetencia, ocurrencia, negligencia, obediencia, prepotencia, susbsistencia y, desde luego, en la evidencia. El paso de las modas en gestión sanitaria está reivindicando de nuevo la experiencia personal como pauta válida de actuación profesional dentro de la más insobornable honradez profesional. Ello significa indicar solo los tratamientos que el médico sabe que pueden ofrecer algún beneficio a su paciente porque lo ha utilizado infinidad de veces en su práctica diaria, y no recomendar aquellos de dudosa o nula eficacia, por mucho que lo aseguren estudios ajenos cuyas conclusiones deben creerse sin ver, y más si el tratamiento en cuestión es invasivo (su aplicación exige atravesar la piel) o exige un desembolso.

Así, cuando su traumatólogo, o cualquier otro médico al que usted consulte, le desaconseja un tratamiento por falta de confianza en su eficacia seguramente no estará evidenciando ignorancia o falta de puesta al día sino, además de todo lo contrario (convencerse de que una terapia no funciona lleva el mismo tiempo, estudio y esfuerzo que de sí es útil), una muestra de esa ancestral honestidad médica que ahora llaman ética profesional.

Los tiempos venideros seguramente traerán nuevas modas que acuñarán nuevos términos de gestión sanitaria. Pero hay uno que jamás prescribirá: la Medicina Basada en la Decencia (MBD).

(Ilustración: Ciencia y caridad, de Pablo Ruiz Picasso, 1895)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La medicalización de la sociedad

La medicalización de la sociedad

(Texto de la charla ofrecida por el doctor D. Fernando Sáez Aldana en las jornadas «La sociedad riojana del siglo XXI» organizadas por el Instituto de Estudios Riojanos en noviembre de 2009) 

Dado que el término “medicalización” no está incluido todavía en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, comenzaré intentando definir el concepto que encierra, para saber de qué estamos hablando.

Si echamos mano de otros diccionarios prestigiosos:

El Diccionario del español actual (de Seco y cols), por ejemplo, define la “medicalización” como laacción de medicalizar, es decir, de dotar de servicio médico a algo(un vehículo de transporte sanitario: ambulancia, helicóptero, o una instalación deportiva)

El María Moliner va algo más lejos: “medicalizar” es hacer que prevalezca la importancia de lo médico en algo(El Ministerio de Sanidad o la sociedad se medicalizan), pero tampoco nos aclara mucho las cosas.

En realidad el término es muy reciente.

ElDiccionario de Salud Públicade Kishore (2002) conceptualiza la medicalización como “la forma en que el ámbito de la medicina moderna se ha expandido hacia muchos problemas que antes no estaban considerados como entidades médicas”.

La medicalización, añadiríamos, consiste en percibir todos los aspectos de la vida como problemas médicos, lo que conlleva aplicar el conocimiento y la tecnología médica a cuestiones que históricamente no se consideraban dentro de su competencia.  Se trata de un proceso por el que problemas no médicos se tratan como médicos, normalmente en términos de enfermedad o trastorno, e, incluso “no enfermedades”: “proceso o problema humano definido desde alguna instancia como una condición médica para el que se obtendrían mejores resultados si no fuera considerado y tratado así”.

Desde estos puntos de vista, la medicalización de la vida es, ante todo, una invasión, una colonización o, cuando menos, una intromisión de la medicina en la vida de las personas, la cual, desde luego, nunca ha transcurrido por un camino de rosas sino que por el contrario, está jalonada de dificultades, reveses, frustraciones, disgustos, achaques, cambios físicos, psíquicos y fisiológicos, disfunciones, auténticas enfermedades incluso y un deterioro progresivo de sus facultades que sólo se detiene con la llegada de la muerte.

Pues la acción de una Medicina cada vez más poderosa, agresiva o invasiva pero a la vez resolutiva, de eficacia ilimitada, provoca en la sociedad la reacción de exigirle satisfacer cada vez más sus también ilimitadas expectativas en materia de salud en un proceso que está llegando a no aceptar no ya la enfermedad sino la involución del ser humano y a cuestionar cada vez con más insolencia la mismísima muerte, fenómeno que “convierte en enfermos a gente sana, despilfarra preciados recursos y causa dolor iatrogénico”.

En este artículo intento describir estas dos caras de una misma desconcertante moneda: la paradójica mala salud percibida por las sociedades más avanzadas, a pesar de su desorbitado gasto sanitario. O lo que es lo mismo: lo muy enfermas que nos sentimos las personas más y mejor cuidadas del planeta.

Podemos considerar dos vertientes o componentes de la Medicalización.

1.1.      La medicalización de la salud, o intervención médica en aspectos de la vida hasta ahora no considerados patológicos: invención de enfermedades (“no enfermedades”), psicosis preventivista o cultura del riesgo.

1.2.      La otra vertiente de la misma  montaña: la hipermedicalización de la enfermedad, o cuando menos del síntoma: exceso, abuso, hiperfrecuentación de la asistencia médica. La medicalización de la muerte.

1. La medicalización de la salud, entendida como intromisión de la medicina en problemas de la gente no considerados hasta entonces como enfermedad, o, dicho de un modo más gráfico y contundente, como la invención de enfermedades, o, mejor dicho, de no-enfermedades.

Historia del concepto de medicalización.

La medicalización existe desde que fue analizada como un hecho social particular y se inició un planteamiento crítico general de su naturaleza, de sus condicionantes y de sus consecuencias.

Existen en este movimiento crítico dos hitos claros. En primer lugar, la publicación en 1975 del libro del filósofo austríaco Ivan IllichNémesis Médica castigopor intentar ser un dios en lugar de un ser humano, devolviendo al individuo dentro de los límites que cruzó. Fue en las primeras líneas de esta obra revolucionaria, profética y rompedora, donde se acuñó definitivamente el término:

 La medicina institucionalizada ha llegado a convertirse en una grave amenaza para la salud. La dependencia respecto de los profesionales que atienden la salud influye en todas las relaciones sociales. En los países ricos, la colonización médica ha alcanzado proporciones morbosas; hay que reconocer, sin embargo, el carácter político de este proceso, al que denominaré “medicalización de la vida”. 

En un artículo aparecido 25 años después del libro inicial, en Le Monde Diplomatiquede marzo del 99, –posiblemente  la última publicación de Illich- comienza diciendo:

“En los países desarrollados la obsesión por una salud perfecta se ha convertido en el factor patógeno predominante”.

Además de este precursor visionario citemos otros autores que se han significado en la denuncia de la medicalización

Petr Skrabanek, checo afincado en Dublín hasta su prematura muerte en1994 a los 54 años de un cáncer de próstata: arquitecto de la escepticemia, pianista, erudito joyciano y sobre todo brillante e influyente pensador de la medicina, que acabó de escribir su testamento vital días antes de morir: La muerte de la medicina con rostro humano. En palabras de José Francisco García Gutiérrez, Un libro que habla de la conciencia histórica, de los límites de la ciencia, de la compasión humana, de la necesidad del médico personal y de los peligros que acechan en el cruce de caminos de dos siglos y dos paradigmas de la medicina: el preventivo y el genético.

En colaboración con James McCormick, Skrabanek publicó otro título básico de la escepticemia: Sofismas y desatinos en medicina, un libro de crítica no a la medicina sino de la medicina, una guía para comprender mejor los problemas y limitaciones de la medicina y la necesidad de hacer una evaluación crítica de las evidencias, tanto médicas como científicas.

- Más recientemente, el redactor médico y científico alemán Jörg Blechha publicado el best seller “Los inventores de enfermedades, cómo nos convierten en pacientes” y su secuela “La medicina enferma”, en los que arremete de forma brillante y documentada contra esas enfermedades “nuevas” que aparecen sin cesar en el mundo industrializado con una sintomatología difusa junto con sus correspondientes campañas de marketing poco éticas de la poderosa industria farmacéutica lanzando los medicamentos con que tratarlas.

La asunción de la medicalización como un problema profesional llegó con la aparición en el año 2002 de un número del British Medical Journal(BMJ) dedicado a este tema con el objetivo explícito de “atraer la atención sobre la tendencia en aumento a clasificar como enfermedades los problemas de la gente”. Dada su capacidad de influencia, este número del BMJ representa un hecho de la mayor importancia en la historia del pensamiento sanitario.

El 1 de abril de 2006, el mismo BMJ publicó una noticia sobre la descripción de una nueva enfermedad: el «trastorno por déficit de motivación» (motivational deficiency disorder o MoDeD). Lo característico de este trastorno, identificado por científicos australianos, es una apatía irresistible y debilitante que, en casos extremos, puede ser fatal, pues la enfermedad llega a reducir la motivación de respirar. 

Según los investigadores, esta pereza patológica afectaría a una de cada cinco personas, y su diagnóstico hay que realizarlo mediante el uso combinado de la tomografía por emisión de positrones y una escala de motivación previamente validada en atletas de elite. El impacto económico de este nuevo trastorno asciende, sólo en Australia, a unos 1.400 millones de euros anuales por pérdidas de productividad. Aunque el MoDeD no es todavía bien conocido, los investigadores no dudan en afirmar que está infradiagnosticado e infratratado. De momento no hay ningún fármaco específico para tratarlo, pero una compañía de biotecnología australiana está concluyendo la fase II de un ensayo clínico con la molécula indolebant con unos resultados calificados como “prometedores” por el neurólogo Leth Argos, de la Universidad de Newcastle en Australia, que añade: “Indolebant es eficaz y bien tolerado. Un joven que no podía levantarse del sofá está ahora trabajando como asesor de inversiones en Sydney”.

Naturalmente se trataba de una broma que, no obstante, ponía el dedo en la llaga de la medicalización de la vida.

La lista de «no-enfermedades» es inagotable: la menopausia, el estrés, el tabaquismo, la depresión, el sobrepeso, supuestas alergias, impotencia, insomnio, dermatitis, la celulitis, manchas cutáneas, el embarazo, el parto, el duelo, la depresión posvacacional, la timidez (fobia o inhibición social). La tensión emocional, el cansancio, la excentricidad, la calvicie, el duelo, la inapetencia sexual, el aburrimiento, la vitalidad infantil, el envejecimiento óseo, la tristeza, la gestación, el temor, la barriga o el chocheo han dejado de ser condiciones inherentes al ser humano para convertirse en crisis de ansiedad, fatiga crónica, personalidad antisocial, alopecia, trastorno de adaptación, fobia social, disfunción sexual, síndrome de hiperactividad, osteoporosis, depresión, embarazo de riesgo, ansiedad, sobrepeso y disfunción cognitiva. El resultado es un sistema que dilapida billones en diagnosticar y tratar de lo que sea a individuos sanos que acaban muertos de miedo a enfermar y morir.

La orfandad es un doloroso proceso natural, aunque preferible a su única alternativa verosímil (morir antes que los progenitores); claramente, además, tributario de medicalización si se acompaña de una inadecuada elaboración del duelo.

¿Existe el “burn-out” (síndrome del «quemado»), ese nuevo mal que aparece en todos los ambientes laborales donde se intercambian sentimientos y emociones y que se propaga en los últimos años con carácter de verdadera epidemia?

Por su parte, procesos como el prolapso leve de válvula mitral, la hipoglicemia, el colon irritable o el síndrome premenstrual han sido sugeridos como ejemplos de fenómenos anatómico- fisiológicos que se superponen ampliamente con la normalidad. Estos “síndromes solapados” son etiquetados como patológicos por la comunidad profesional en un proceso de medicalización.

Las fases normales del ciclo reproductivo de la mujer (menstruación, embarazo, parto y menopausia); ser o no alimentado con leche materna. La vejez, la infelicidad, la soledad y el aislamiento por problemas sociales, así como la pobreza o el desempleo.

Puede entenderse que la reproducción asistida represente un desafío al orden moral, jurídico y social establecido de la paternidad, pero ¿es aceptable verlo como un problema de salud?.

¿Qué tiene que ver, por ejemplo, la asistencia sanitaria con la esterilización (por vasectomía o ligadura de trompas) o el cambio de sexo exigido para su financiación en el sistema de recursos públicos?

Ser feo ¿es un problema de salud?; y ¿es medicina la cirugía cosmética y estética?.

El “bulling”, el acoso en el trabajo, la violencia de género, que tendrían su marco de estudio, debate y de solución más adecuado fuera de las reuniones, revistas y consultas médicas son asuntos rápidamente medicalizados y que han sido utilizados claramente para borrar el límite entre salud y enfermedad, entre sociedad y sistema sanitario.

El síndrome del síndrome

Ha dejado de ser un conjunto de signos y síntomas que concurren en determinadas enfermedades para definir ciertos estados psicológicos: Síndromes de Estocolmo, de Stendhal, Postvacacional, de Peter Pan, de Sissi, del nido vacío, de la abuela esclava e incluso del marido jubilado o presuntos síntomas de estrés provocados por la constante presencia del marido en casa. La enfermedad puede causar todo un conjunto de síntomas físicos como úlceras, problemas en la piel, pólipos. Algunas estimaciones colocan el número de potenciales enfermas en el 60% de las esposas de jubilados.  Otros síndromes definen estados físicos que algunos autores discuten todavía que sean auténticas entidades nosológicas: hiperactividad, piernas inquietas, fatiga crónica, fibromialgia…

La medicina fue creada para combatir la enfermedad. Si existe salud, la medicina no debiera sentirse como necesaria. Y probablemente esto fue así hasta el nacimiento de la Salud Pública como especialidad médica –o, mejor, según el sentido que le estamos dando, como disciplina paramédica-. La Salud Pública y la Epidemiología delimitaron el concepto de riesgo y de prevención, introduciendo la enfermedad –aunque sólo sea como probabilidad- en el mundo de los sanos: “un individuo sano no está enfermo, pero es un tema médico porque puede estarlo”, parece decir la Salud Pública.

Cualquier anomalía de la capacidad de respuesta, la falta de asimilación de una exigencia normal, se llega a considerar una enfermedad.

El proceso de invención de una enfermedad consta de varias etapas:

1. Fijar la atención en un aspecto “normal” (frecuente, habitual, inevitable, consustancial a la naturaleza humana y sus emociones) de la vida; por ejemplo: el temor y rechazo del niño a abandonar su casa para ir al colegio.

2. Acuñar una etiqueta que lo defina: Trastorno de angustia por separación 

3. Resumido en unas buenas siglas : TAS, que precedidas del artículo determinado se sustantivizan, lo que permite el inmediato ingreso en el prestigioso catálogo de enfermedades acronímicas: el SIDA, el TDAH, el TAS.

4. Describir los apartados académicos tradicionales de toda enfermedad que se precie:

 etiología o causas (llevar al niño a la escuela por las mañanas),

factores de riesgo(niños provenientes de hogares con un solo progenitor)

prevalencia(más frecuente antes de la pubertad, inicio en torno a los 7-9 años)

cuadro clínico(temor angustioso asociado con el alejamiento de la figura de los padres que puede intensificarse hasta desencadenar rabietas o ataques de pánico e interferir con el desarrollo social, emocional o del aprendizaje; pueden aparecer síntomas como dolor abdominal, cefalea, vómitos, palpitaciones, sensación de desmayo),

formas de presentación(aguda o progresiva; en casos agudos puede identificarse un acontecimiento generador de estrés importante, período caracterizado por períodos de remisión y exacerbación)

diagnóstico y tratamiento(formas de terapia cognitiva conductual, educación emocional… ensayos recientes con fluoxetina y fluvoxamina controlados con placebo han demostrado que estos medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento de esta patología).

 

5.  Conseguir que una publicación científica la consagre: Hanna G, Fiscjer D, Fluent T. Trastorno por angustia y rechazo escolar en niños y adolescentes. Pediatr Rev 2006; 27 :86): 203-209.

6.   Una vez que la industria fabricante del fármaco y los “expertos” han hecho su trabajo, es decir, una vez inventada la nueva enfermedad, se construye un discurso que exagera su relevancia e impacto en la salud y el bienestar y que los medios de comunicación, las sociedades médicas, la industria, los propios profesionales o asociaciones de padres se encargarán de proclamar a los cuatro vientos.

7. Finalmente, una estrategia de mercadotecnia se encargará de vender la nueva enfermedad y los supuestos beneficios de la intervención médica.

Variantes de la naturaleza de las no-enfermedades: 

  • ¬    Percibir problemas naturales de la vida como problemas médicos: calvicie, embarazo, duelo.
  • ¬    Percibir problemas personales y sociales como problemas médicos: timidez/fobia social, hiperactividad infantil/TDAH
  • ¬    Sobredimensionar la frecuencia de síntomas: disfunción eréctil, disfunción sexual femenina, andropausia
  • ¬    Sobredimensionar la gravedad de síntomas leves: colon irritable
  • ¬    Traducir la presencia de factores genéticos en enfermedad: genes BRCA y cáncer de mama y ovario, hemocromatosis.
  • ¬    Traducir el riesgo en enfermedad: hipercolesterolemia, hipertensión, osteoporosis.

Detengámonos un poco en este último apartado.

¿Conocen a alguna persona de cierta edad que no siga un tratamiento de por vida con un antihipertensivo, un hipocolesterolemiante o, si es mujer, un antiresortivo óseo?

Estos fármacos, que no tratan ninguna enfermedad sino “factores de riesgo”, constituyen uno de los mayores negocios de los llamados Big-Pharma o grandes corporaciones de la industria farmacéutica. La hipertensión arterial, el colesterol y la densidad mineral ósea han sido designados factores de riesgo médicos por su facilidad de medición y comparación con estándares definidos como “normalidad”.

Blech nos cuenta en su libro que en Alemania la Asociación de Cardiólogos con Consulta, el fabricante de margarina Becel, la Pfizer y la Roche Diagnostics gestionan regularmente “campañas sanitarias” para que la gente se analice su colesterol, publicitado en anuncios y folletos distribuidos por las farmacias en los que se lee:

“A partir de los 30 todo el mundo debería conocer su nivel de colesterol y hacerse un control cada dos años” porque el Colesterol (definido por la Neue Apotheken Illustrierte como “una bomba de relojería para la salud”) es uno de los factores de riesgo más importantes de la enfermedad cardiovascular.”

Presa de remordimientos, sólo en un año 1 millón de personas se miraron el colesterol y, como era de esperar, más de la mitad de los examinados estaban por encima del arbitrario valor límite fijado en 200. Todos los promotores de la campaña salieron ganando: RD vende como rosquillas aparatos para medir el colesterol, los cardiólogos con consulta la llenaron con nuevos pacientes, a los que prohibieron la mantequilla, para felicidad del fabricante de margarina Becel, y Pfizer se infla a vender su estatina por valor de miles de millones de euros cada año.

La presión sanguíneaalta se considera factor de riesgo de cardiopatías, apoplejías y disfunción renal. Pero resulta controvertido determinar a partir de qué valor han de tratarse los afectados; a principios de los 90 en Alemania el rango aceptado era de 160 a 100, por lo que había unos 7 millones de hipertensos; pero la Sociedad Alemana de la H, asociación de intereses fundada por médicos y empresas farmacéuticas, rebajó los límites a 140 – 90, con lo que de la noche a la mañana se triplicó el número de hipertensos y la tensión arterial se convirtió en una plaga que, por supuesto, era posible combatir con fármacos expedidos en farmacias donde se distribuyen folletos sobre la hipertensión arterial editados por la SAH por gentileza de la industria que los fabrica.

Como sabemos, la clínica de la silente osteoporosisson las fracturas. Pero la incidencia de fracturas osteoporóticas, sobre todo las más graves (extremo proximal del fémur), que son de las que se disponen más datos, no adquiere dimensiones epidémicas, de modo que convertir el aplastamiento vertebral o la fractura de cadera en un fenómeno de masas exigía una nueva estrategia, y en 1993 la Rorer Foundation, junto con las empresas Sandoz y Smith Kline Beecham patrocinaron un encuentro de expertos convocados por la OMS para dar este paso. El nuevo avance de la Humanidad consistió en medir la densidad mineral ósea y determinar unos valores promedio de la normalidad, ajustados a sexo y edad, cuyas desviaciones definirían tres estadios: normalidad hasta 1 desviación estandar, osteopenia de 1 a 2,5 y osteoporosis a partir de 2,5. La práctica masiva de densitometrías óseas, alentada por sociedades científicas, patrocinadas por la industria farmacéutica, exigida por lobbys de mujeres y fomentada por las autoridades sanitarias, se convirtió en ese modo en una inagotable máquina de detectar enfermos de osteoporosis que es preciso tratar de por vida con fármacos.

Al hilo de lo anterior cabe recordar que los dinteles de “normalidad” sufren periódicamente revisiones a la baja:

  • ¬  el del colesterol bajó en 2001 y en 2004
  • ¬  el de glucemia en 1997 y 2004

La elevación del riesgo a la categoría de enfermedad y los cribados masivos injustificados, por inconsistencia científica o por análisis coste-beneficio insostenible están consiguiendo sobre todo dos cosas: generar ansiedad colectiva y arruinar al Estado.

Causas de la medicalización

Para Irving K. Zola(activistay escritorde renombre internacional en los campos de la sociología médica y los derechos de la discapacidad) la Medicalización es resultado tanto del actual enorme poder de la medicina como del deseo de las sociedades industrializadas, cuyas expectativas en materia de salud parecen ilimitadas, porque la medicina utilice dicho poder.

La gran paradoja de estas sociedades avanzadas, entre las que se encuentran la española y la riojana, es que

  • -la distancia entre la definición normativa de salud y su percepción aumenta con el desarrollo.
  • -cuanto mayor es la oferta de salud, más gente considera que tiene problemas, necesidades y enfermedades y que
  • -cuanto más gasta una sociedad en asistencia sanitaria, mayor es la probabilidad de que sus habitantes se consideren enfermos. Lo que pone el tema económico y de la distribución del gasto en recursos sanitarios por parte de los Estados en el punto de mira para la comprensión del problema.

Abordar las causas de este fenómeno de la medicalización equivale a identificar sus actores o agentes principales; a sus protagonistas, por no decir sus causantes: la industria farmacéutica, los profesionales sanitarios y sus instituciones y sociedades científicas, los medios de comunicación, la propia administración sanitaria y la población, cuyos efectos se potencian cuando actúan a través de alianzas, sobre todo de la industria, las instituciones y la profesión médica. 

Protagonistas de la medicalización 

1.  La industria farmacéutica y de equipamiento médico-quirúrgico. 

Estas poderosas empresas destinan un alto porcentaje de su presupuesto a I+D. Esto no sólo genera beneficios sociales, también repercute en el poder económico de las grandes corporaciones químico-farmacéuticas, situando su capacidad económica por encima de la de muchos países desarrollados. Los medicamentos y tecnologías sanitarias son un gran negocio, cotizan en bolsa y mueven ingentes sumas de dinero en juego.

Nos deberíamos preguntar si los recursos invertidos en I+D responden a las necesidades sociales o si, por el contrario, es el marketing el que está diseñando la percepción de las necesidades sociales a las que supuestamente responde la I+D de la industria.

La población enferma, susceptible de recibir medicamentos, es una minoría. La industria farmacéutica no busca medicamentos para las enfermedades minoritarias: no son rentables El interés económico de la industria farmacéutica en persuadir a la población sana de que necesita atención para mantenerse así mediante chequeos y medicación preventiva. En el Reino Unido el 70% de la población toma algún medicamento para tratar o prevenir enfermedades o para mejorar su bienestar.

“son las empresas farmacéuticas las que se empeñan en ofrecer una visión pesimista de la salud del mundo, cuando la realidad es que las enfermedades mortales son cada vez menores y la esperanza de vida se alarga hasta los 80 años”.

Anuncio publicado por Glaxo Smith Kline en el NewYork Times Magazine en octubre de 2001:

“Millones de personas sufren ansiedad. Millones pueden ser ayudadas por Paxil”

La industria farmacéutica patrocina gran parte de las actividades profesionales dentro y fuera del ámbito de la sanidad pública; financia, directamente o a través de la administración, la mayoría de las actividades de formación de la totalidad de los profesionales, y mediante contratos de cesión o donaciones “altruistas” gran parte de los recursos técnicos y de aparataje de los hospitales públicos.

“ [La industria farmacéutica] se ha movido muy lejos de su original finalidad de descubrir y producir medicamentos nuevos y útiles. Ahora es 

fundamentalmente una máquina de marketing para vender fármacos con beneficios dudosos, y usa su riqueza y poder con cada institución que 

se pone en su camino, incluyendo el Congreso de los Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration), los centros médicos universitarios y la propia profesión médica.”

No hay que despreciar el papel que juegan los visitadores médicos, “informadores” en teoría pero en la práctica vendedores. En sus manos tienen la posibilidad de ofrecer a los facultativos banquetes, regalos, viajes disfrazados de reuniones científicas o dinero como contribución a falsos trabajos científicos, a condición de que receten su línea de medicamentos. Mientras los médicos aseguran que los regalos que reciben -en muchos casos sólo de propaganda-, no les influyen a la hora de recetar, las cifras que manejan las multinacionales parecen decir otra cosa. Una multinacional farmacéutica puede gastarse hasta tres mil millones de dólares en publicidad y regalos promocionales de un nuevo medicamento que quieran sacar al mercado. Por supuesto, éste no será nunca un dinero perdido, sino invertido.

2.       Medios de comunicación

Los medios fomentan en la población la conformación de expectativas que están por encima de la realidad, contribuyendo de modo importante a generar la creencia en una inexistente medicina omnímoda que además es una ciencia exacta. A ello contribuyen en gran parte los programas de televisión y radio, de revistas, con contenidos médicos.

La salud, los médicos, las enfermedades, son cada vez más temas de conversación habituales –en el parque, en la carnicería, en los recesos del trabajo, en los descansos del fútbol-. Es un tema sobre el que todo el mundo opina y emite juicios, del que todo el mundo cree saber más que los profesionales de la medicina desde que existe Internet.

La salud “vende” y las noticias sobre salud son cada vez más habituales en los medios de comunicación. Pero lo noticiable se asocia a acontecimientos novedosos, inusuales, improbables o deseados, elementos muy poco habituales en medicina. En esta búsqueda de lo noticiable, la visión que nos ofrecen los medios de comunicación sobre el ámbito médico y la salud tiene aspectos claramente distorsionados:

• La medicina se presenta como una ciencia exacta y omnipotente.

• Se exagera la relevancia social de síntomas y enfermedades.

• Se favorece la utilización de medicamentos y técnicas intervencionistas en tanto  que se trivializa la importancia de mantener un estilo de vida saludable.

Sin embargo, los medios de comunicación podrían ejercer una influencia positiva, si bien alejada del concepto de lo noticiable. Por ejemplo, en el uso de intervenciones de asistencia sanitaria, estimulando el uso racional de los servicios eficaces, y desalentando los de efectividad no comprobada.

3.   Administración sanitaria

En el nivel de la macrogestión se tiende a evitar las decisiones conflictivas en más ocasiones de lo que sería deseable. Se rehúye la definición explícita de las prestaciones incluidas y excluidas de las carteras de servicios, o se dilata el establecimiento de mecanismos adecuados para la monitorización del uso de tecnologías en centros sanitarios, confrontándolo con sus indicaciones. No se miden resultados y por tanto se desconoce la eficacia y efectividad de lo que se sigue haciendo por inercia.

Por tanto son un actor menos evidente y que habitualmente interviene por omisión: la administración sanitaria, cuya misión consiste en identificar las necesidades terapéuticas y definir y liderar las políticas sanitarias. Sin embargo, a menudo elude esta misión al rehuir la definición explícita de prestaciones incluidas y excluidas en las carteras de servicios o al asumir como válidas las innovaciones presentadas por la industria, sin una evaluación previa de su necesidad.

Especialmente preocupante resulta que muchas veces son las propias autoridades sanitarias las que, siempre con la colaboración necesaria o bajo la presión de expertos o sociedades científicas abren nuevos frentes de medicalización llamando la atención sobre aspectos preventivos no demandados por la población; lo que significa arrojar piedras contra su propio tejado emprendiendo campañas, más que de educación de alarma sanitaria, que exigen mantener costosos dispositivos preventivos, sobrecargan aún más los servicios asistenciales y alarman a la población.

Juan Gervás ha denominado “malicia sanitaria”  a la práctica de propuestas de política sanitaria de dudosa utilidad que son inaceptables pues, siendo generalmente bien intencionadas, carecen de crédito y de valor, y  aunque no haya propiamente engaño ni mentira, llevan a falsas conclusiones a través de medias verdades, extrapolaciones atrevidas, interpretaciones sesgadas, afirmaciones inciertas, y/o simplificaciones problemáticas.

Ejemplos:

  • ¬  El típico “chequeo” indiscriminado del individuo sano(niño, adolescente, escolar, mujer, obrero, adulto, anciano) que tanto se promociona y tantos intereses mueve, que consumen recursos, dinero y tiempo (que se desvían de otros usos más racionales), no añaden salud, tienen efectos perjudiciales (falsos positivos y falsos negativos, con las consiguientes cascadas diagnósticas y terapéuticas) y sólo benefician a los que toman la iniciativa, los promocionan, los realizan y los mantienen, no a los pacientes.
  • ¬  Otro ejemplo, de dudosa ética, la epidemia iatrogénica de miedo(casi terror) provocada por la OMS en la temporada 2005-2006 sobre la gripe aviar.
  • ¬  Actividades de moda en torno a la prevención del cáncer de mama mediante la mamografía de cribado, pues la información necesaria para decidir la participación voluntaria se presenta en forma engañosa a la mujer. Así, esta puede generar daños mal llamados “inesperados”, como falsos positivos y falsos negativos, y sus consecuentes problemas que, en conjunto, ni ayudan al individuo, ni aportan un beneficio social cierto.
  • ¬  Malicia sanitaria podría ser, también, la promoción de la autoexploración mamaria, la citología de cuello de útero, el cribaje del cáncer de próstata mediante el uso de la determinación del PSA, la cita y re-cita de cientos de pacientes anticoaguladosen los servicios hospitalarios de hematología, o en las consultas de atención primaria, para el control rutinario de su INR, sabiendo que el autocontrol (por el propio paciente y su familia) disminuye la mortalidad y la morbilidad comparado con el control profesional?

 

4. La población

Dentro de la cultura consumista imperante, la población asume con naturalidad, entusiasmo incluso, el mensaje difundido por la industria farmacéutica, los medios de comunicación y los propios profesionales sanitarios de que ante gran parte de los procesos y problemas vitales, la medicina tiene la solución.

Así, cuanto mayor es la oferta de salud, mayor es la percepción de necesidades y enfermedades existente. Se exige a la medicina que ponga fin al sufrimiento corporal, conserve la juventud y prolongue la vida hasta el infinito.

El proceso de medicalización convierte a los individuos en pacientes al considerarlos enfermos o enfermos potenciales. Frecuentemente las terapias se prescriben sin dar a la persona la información adecuada sobre la naturaleza de los beneficios y efectos adversos, y por tanto, sin tener en cuenta las preferencias y valoración de los riesgos de cada uno. La participación de los pacientes en la toma de decisiones es un reto ineludible en la actualidad. Hay algunas evidencias de que las personas bien informadas son más conservadoras que los médicos en el caso de tratamientos preventivos con medicamentos. No está claro que esto sea así en otro tipo de intervenciones.

Asociaciones de pacientes organizados como grupos de presión, en ocasiones patrocinados por la industria farmacéutica (caso de la AECOS por Lilly)

5. Los profesionalessanitarios y sus instituciones (sociedades científicas)

Los médicos son los principales agentes de la medicalización.

En el proceso de medicalización las interacciones y sinergias son múltiples. Los médicos como investigadores o prescriptores, solos o unidos en sociedades científicas, a veces recorren su camino profesional de la mano de la industria. De hecho, la construcción de nuevas enfermedades es frecuentemente liderada por grupos de investigadores que tienen estrechos lazos con las empresas farmacéuticas, y las recomendaciones y consensos parten de las sociedades científicas y de los médicos líderes de opinión.

El médico tiene en todo esto un protagonismo principal; es el vector natural de cualquier contenido patógeno de la medicalización. Sin su concurso los demás actores de la medicalización no conseguirían la respuesta deseada.

En un célebre artículo publicado en 2002 por la Canadian Medical Association Journal bajo el título La arrogancia de la medicina preventiva, D. Sackett ofrecía las siguientes reflexiones:

¿ Quien es el culpable de la generalizada aplicación de esta y otras dañinas intervenciones “preventivas” que causan incapacidad y muertes prematuras?  

Sugiero que no gastemos el tiempo culpando a los fabricantes de medicamentos y artilugios “preventivos”, ellos persiguen el beneficio, no la salud, ni culpemos a los pacientes “demandantes” que insisten en recibir intervenciones preventivas falsas, de eficacia desconocida, ellas lo están haciendo sencillamente para mejorar sus vidas …. 

Yo deposito la responsabilidad en los “expertos” médicos,  en todos aquellos que, para sacar beneficios privados (por su afiliación a la industria ), para satisfacer una 

narcisista necesidad de reconocimiento público, o de poder dentro de su clan, o en un descaminado intento de hacer el bien, abogan por maniobras “preventivas” que nunca han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados rigurosos. 

Los médicos solicitan de sus instituciones una mayor inversión en sanidad para hacer frente a la situación actual de demanda creciente con recursos inadecuados. De hecho, ésta es una de las fuentes de insatisfacción profesional en todo el mundo.  

Los médicos y las sociedades científicas suelen participar con entusiasmo en la incorporación de nuevas tecnologías o la descripción de nuevas enfermedades. Ligado a la esperanza de proporcionar el máximo beneficio para los pacientes, está presente el deseo de que se amplíen las áreas de trabajo, se abran nuevas puertas al desarrollo profesional, la especialización y la superespecialización, conseguir más beneficios económicos u obtener beneficios en términos de capacidad de influencia y prestigio.  

Por otro lado, la incertidumbre es un factor importante ligado a la medicalización. En las áreas grises de la medicina, aquéllas en que los límites entre la normalidad y la patología son difíciles de establecer, abundan los ejemplos de medicalización.  

Hacer una medicina más participativa supone también un cambio cultural por parte del médico que implica una pérdida de control y la exigencia de aprender otras habilidades, actitudes y aptitudes. Este cambio está comenzando a darse ya en la población con el aumento del nivel educativo y el mayor acceso a la información (internet, medios de comunicación).

¿Adónde vamos?

La oleada de “epidemias del siglo XXI” que nos invade puede ser sólo el preludio de lo que está por venir. El siguiente paso de la medicina preventiva es la “medicina personalizada” fundada sobre pruebas genéticas predictivas que permitirán calcular la probabilidad de que una persona padezca en el futuro una enfermedad. Con lo que, si ésta es incurable, sólo se conseguirá crear ansiedad mucho antes de lo previsto por la naturaleza.

Una vez alcanzados los objetivos de la medicalización, les llega el turno a las llamadas pre-enfermedades:

En Septiembre de 2006 dos artículos del ensayo DREAM(Diabetes REduction Assessment with ramipril and rosiglitazone Medication), publicados en dos prestigiosas publicaciones médicas (Lancet y New England Journal of Medicine) daban por hecho la existencia de una nueva enfermedad: la  pre-diabetes (“glucemia alterada en ayunas”) que etiqueta como enfermos a personas que posiblemente nunca desarrollarán la enfermedad; lo mismo puede decirse de la prehipertensión (entre 12/8 y 14/9).

Asistimos pues a una auténtica expansión de la medicina preventiva:

  • ¬equiparación del concepto «factor de riesgo» y enfermedad y creación de pre-enfermedades
  • ¬propuestas de nuevos cribados (factores de riesgo, alteraciones genéticas)
  • ¬propuestas de nuevas vacunas, fármacos y otras intervenciones preventivas.

Por otro lado, la utilización acrítica de los avances en genética podría convertirnos en una sociedad en la que la totalidad de la población tenga identificado al menos un factor de riesgo de enfermedad y, siguiendo con el pensamiento dominante, haya de ser por tanto tratada médicamente.

Pero, ¿favorece a alguien la catalogación de grandes masas de población como enfermas? Del análisis realizado se deduce que todos los participantes en la “medicalización de la vida” recibimos alguna compensación de la misma. Sin embargo, nos parece obvio que este modelo no favorece a la sociedad en su conjunto y que, es más, su extensión obliga a sustraer recursos de otros ámbitos con una mayor rentabilidad social. Quizá nos deberíamos plantear si el modelo de medicalización de la vida es sostenible social y económicamente. ¿Es necesario tener a tanta población sometida a medicación preventiva cuando contamos con los mejores niveles de salud y esperanza de vida de la historia de la humanidad?

La cultura dominante nos condiciona a que actuemos como seres pasivos. Las formas no médicas de afrontar las dificultades se están devaluando y olvidando y la capacidad de valerse por sí mismo y sentirse capaz de superar los problemas se está reduciendo.

En la era del asociacionismo e internet, los profesionales sanitarios tienen ante sí importantes retos: compartir su poder y devolver la capacidad de decisión a los pacientes, estimular la autonomía y el autocuidado, potenciar el conocimiento de cuidados sanitarios simples y efectivos y resistir a la categorización de los problemas vitales como médicos.

Es necesario que recordemos que no todo síntomaexpresa enfermedad y que, a pesar de los asombrosos adelantos de la medicina moderna, hay todavía muchoque no se puede curar.

2. La hipermedicalización de la enfermedado en muchas ocasiones del síntoma tan sólo; es decir, de lo que pudieran ser aceptados por la mayoría cualificada de la comunidad científica y médica como estados morbosos; en los que se reconoce un fundamento fisiopatológico, sea tratable o no.

Abordar este asunto implica meterse en un buen fregado, porque de lo que estamos hablando es, dicho con claridad, del mal uso, por exceso, o abuso, de los recursos sanitarios, públicos sobre todo, en una espiral de práctica médica inadecuada que exige cada vez más inversiones para mantener en pie el tinglado asistencial.

A mi juicio, las claves de este fenómeno que amenaza seriamente la sostenibilidad del sistema y por tanto el futuro del estado del Bienestar, son las siguientes:

a.1.      “Gratuidad”, accesibilidad y universalidad de una asistencia cada vez más costosa. Es decir, que las propias grandezas del sistema son al mismo tiempo las miserias que pueden acabar arruinándolo. La arraigada idea de que el SNS ha de darlo todo a todos en todo momento, en todo lugar y gratis total fomenta el mal uso, abuso y despilfarro de los recursos.

a.2.      Mala gestión de unos recursos que, al contrario que la demanda, son limitados. Hay una mala gestión de la propia demanda y por supuesto de la oferta, que no establece ni límites ni prioridades. Favorecido por un modelo de gestión rígido, de corte funcionarial, caracterizado por la sobredimensión de recursos infrautilizados, la nula política de recursos humanos, el despilfarro, la escasa productividad y la ineficiencia, en buena parte gracias al pernicioso poder de unos sindicatos que han hecho del sector público el oxígeno de su supervivencia.

a.3.      Incapacidad o falta de voluntad política para formalizar un gran pacto de Estado por parte de los grandes partidos en materia de Sanidad por un uso, nadie quiere ponerle al gato el cascabel del uso racional de los recursos y del establecimiento de esos límites por intereses electoralistas irresponsables.

a.4.      Degeneración ética de la profesión médica. La llamada medicina defensiva o generalización de malas prácticas asistenciales por miedo a ser denunciados (ingresos y estancias inadecuados, >50% de las pruebas Radiológicas y >40% de los antibióticos recetados en España, por poner sólo dos ejemplos, son innecesarios) que generan iatrogenia y enormes gastos evitables.

a.5.      Confusión acerca de cuáles han de ser los fines de la Medicina en estos tiempos en los que sus posibilidades parecen ilimitadas. Puede que lo sean, pero nuestra es la responsabilidad de acotar su ámbito de actuación si no queremos hipermedicalizar nuestras vidas hasta la paranoia.

La consecuencia de todo esto es la hiperdemanda, la hiperfrecuentación de los servicios médicos y la permanente insuficiencia de unos recursos financiados a cargo de los presupuestos del estado que, como la salud es lo primero, detraen fondos para otros sectores sociales básicos como la educación, la justicia, la investigación, las infraestructuras y otras. Cuando, insistamos, una mayor inversión no proporciona más salud a la población sino, paradójicamente, mayor percepción de enfermedad.

Esta vertiente de la medicalización acarrea:

  • -un hiperconsumo sanitario (de visitas médicas, pruebas complementarias, fármacos, hospitalización, intervenciones quirúrgicas, cribados preventivos, etc.) generador de una importante iatrogenia, y
  • -demoras para la prestación de los servicios, elevados niveles de ansiedad, frustración de los profesionales, deseperación de los gestores, insatisfacción de los usuarios y, por descontado, de un gasto desorbitado.

El resultado último es una sociedad morbosa que exige la medicalización universal y una institución médica que certifica la morbilidad universal.

“demanda inducida por el proveedor”. Por ejemplo, a más hospitales, mayor actividad hospitalaria sin que necesariamente se acompañe de mayor salud de la población. De hecho, en España, a más hospitales más atención centrada en la tecnología, no en las necesidades de los pacientes. 

Datos de actividad del servicio Riojano de Salud 

Para ilustrar y certificar lo que acabo de decir basta con echar un vistazo a los datos de actividad del SERIS de 2007:

-1.700.000 consultas en Atención Primaria

  • -Atención Especializada:
    • o495.000 consultas en el SERIS más 25.000 en la Clínica Los Manzanos (único centro hospitalario privado de a Comunidad) más las incontables de los consultorios privados.
    • o120.000 urgencias en el SERIS más 18.000 en Los Manzanos
    • o18.000 intervenciones quirúrgicas en el SERIS más 3.000  en CLM
    • o27.000 ingresos en el SERIS más 2.800 en CLM

de estas cifras se desprende que:

  • -cada riojano acude 6 veces al año al médico de cabecera y 2 al especialista
  • -uno de cada dos acude a urgencias
  • -uno de cada 10 ingresa
  • -uno de cada 16 se opera de algo

El gasto sanitario público ha pasado de 279 millones (2003) a 556 en 2007.

El 25% del gasto total es farmacéutico. El gasto en medicamentos de La Rioja está creciendo muy por encima del PIB y del IPC (una media >8% en los últimos 7 años), y se lleva de hecho un 25 por ciento de la inversión pública en la partida de salud. Se calcula que alrededor de un 80% del gasto farmacéutico corresponde a prescripciones en la consulta del médico, y un 20% a consumo hospitalario. 80 millones de euros, 5 millones de recetas.

¿De verdad estamos tan enfermos los riojanos?

En España (=La Rioja) el nº de visitas al médico es un 40% superior en España que en la media de Europa de los Quince, entre el 30-80% de las urgencias podrían evitarse; consecuencia: 6’ por paciente en Primaria y hospitales al borde de la saturación (en buena parte por su mala gestión, pero este es otro cantar).

Las previsiones son alarmantes: dentro de 10 años 1/5 de la población >65 años y se generará un déficit de financiación del sistema sanitario de 50000 millones de euros (11000 en la actualidad) 

Tratamiento

Una vez efectuado el diagnóstico, ¿cuál es el tratamiento, si es que lo hay?

A pesar de su extensión y gravedad, personalmente creo que sí; el problema es que no existen soluciones sencillas para problemas tan complejos como la medicalización, en cuya etiología, como hemos visto, inciden varios agentes que se potencian a través de simbióticas alianzas.

Por tanto, cualquier estrategia que se pretenda diseñar para tratar de revertir el fenómeno ha de actuar sobre todos y cada uno de estos poderosos agentes y sus interrelaciones.

Una tarea sin duda ímproba, compleja y difícil pero que debería emprenderse (si es que se desea emprender, que esa es otra), con algunas grandes ideas claras, entre las que destacaría, como Norte orientador, una clara definición de las metas de la Medicina. Pues sólo teniendo clara la senda por la que debe transitar la ciencia médica podremos acotar su aplicación, evitando extralimitaciones, excesos, abusos, perversiones y, en definitiva, extravíos, que no sólo benefician a la sociedad sino que pueden perjudicarla. 

La Medicina del futuro(“Los fines de la medicina”, célebre documento de consenso de un grupo de investigadores del Hasting Center, NY ) ha de ser:

Una medicina honorable, al frente de su propia vida profesional

Una medicina moderada y prudente

Una medicina asequible y sostenible

Una medicina socialmente sensible y pluralista

Una medicina justa y equitativa.

Una medicina que respeta las opciones y la dignidad de las personas 

Bajo el elocuente título de ¿Todo para todos y gratis? un grupo de expertos españoles abordaron recientemente (libro publicado en 2004 por la Fundación Gaspar Casal) El establecimiento de prioridades en el SNS español con las siguientes recomendaciones:

a.1)      Delimitar los principios éticos sobre los que debe sustentarse un plan de priorización, pactados entre las fuerzas políticas que sitúe a la Sanidad como una cuestión de Estado y comprometiera a las todas las instituciones implicadas.

a.2)      Realizar un listado de servicios ofertados por el sistema sanitario público y ordenarlos de mayor a menor frecuencias e intensidad de prestación estableciendo con claridad los grupos de beneficiarios.

a.3)      Determinar la necesidad de atención sanitaria actual del país, que se puede definir a partir de los siguientes criterios:

  1. a.Fomentar una cultura organizativa de transparencia y rendición de cuentas y la apertura a la participación democrática de los ciudadanos en las decisiones tras haber recibido información suficiente
  2. b.Realizar esfuerzos para mejorar la información y evaluación económica de las prestaciones sanitarias, orientando el sistema hacia la medida de resultados, lo que exigirá iniciativas de coordinación y homogeneización por parte del Estado evitando la fragmentación derivada de la descentralización autonómica.
  3. c.Determinar el rango de los servicios sanitarios afectados por el proceso de priorización de modo que los cambios en la asignación de recursos favorezcan modos de asistencia más coste efectivos
  4. d.Procurar la fidelización de profesionales implicados a través de la gestión clínica.

Evidentemente, la respuesta a la pregunta que titula el libro no puede ser otra que NO. Porque un SNS financiado con cargo a los presupuestos del Estado que pretenda darlo todo a todos en todo momento, en todo lugar y totalmente gratis estará irremediablemente abocado o a la quiebra (insostenibilidad, que se dice ahora) o a la detracción abusiva de recursos en detrimento de otros servicios públicos tan importantes para el Estado de Bienestar como la Educación, la Justicia, las Comunicaciones o las Infraestructuras excusándose en la demagógica consigna “La salud es lo primero”, sobre todo si, como todos sabemos, o al menos tal y como la ha definido la OMS, la completa salud para todos es una utopía y empeñarse en conseguirla cueste lo que cueste nos hará merecedores a todos: gestores, clínicos y usuarios, de una moderna Némesis consistente en un retroceso del Estado del bienestar que disfruta la medicalizada sociedad riojana del siglo XXI.

Frente a estas propuestas, bienintencionadas pero vagas y no plasmadas en medidas concretas, se alzan ya voces que se atreven a pronunciar en voz alta la palabra prohibida por nefanda, impopular y políticamente incorrecta: COPAGO, como parte de la solución.

Un informe de la fundación Fedea y la consultora McKinsey presentado hace ya unos años elaboró 5 propuestas de cambio del sistema sanitario encaminadas a evitar su bancarrota:

  1. 1.Introducción de un ticket moderador de la demanda de servicios sanitarios: pago por visita al médico, bajo (1 euro al MC, 5 a urgencias), como disuasión.
  2. 2.Copago del 10% en las recetas de pensionistas (máximo de 150 euros/año)
  3. 3.Método sistemático para la evaluación de las nuevas prestaciones sanitarias basado en su coste-efectividad, actualmente inexistente
  4. 4.Creación de un ranking nacional de servicios sanitarios clasificando por resultados del desempeño, calidad y eficiencia que publique los datos por hospital, por servicios e incluso por profesionales.
  5. 5.Establecer un sistema de incentivos y riesgos que comprometa a profesionales y gestores con el cambio ligando retribución a resultados través de la autonomía de gestión por medio de contratos y cuentas de resultados cuyos beneficios se reinviertan en el servicio o centro superavitario. En resumen: incrementar la eficiencia y la productividad sin merma de la calidad-

Estas propuestas y el análisis del que emanan no son novedosas en nuestra historia reciente. En, 1990 el diputado de la UCD Carlos Revillaafirmaba: “En sólo 25 años, la media en los países de la CEE del porcentaje del PNB dedicado a Sanidad se ha duplicado: de 3,6 por ciento en 1965 a 7 por ciento en 1985; el envejecimiento progresivo de la población origina cada día miles de personas vulnerables y dependientes; el aumento del número de enfermos crónicos sustentados por la moderna Medicina, los arriesgados estilos de vida prevalentes en la sociedad de hoy y el crecimiento económico impulsan continuamente el consumo sanitario; las innovaciones médicas, a las que no se puede renunciar, elevan los costes, sin mejorar la productividad, hasta límites insoportables. Así, la eficiencia en el uso de los escasos recursos sanitarios se ha convertido en una obligación moral”.

Todo ello requería, efectivamente, un análisis en profundidad y soluciones drásticas, alejados de pasiones politiqueras, que se llevó a cabo en el seno de un grupo de expertos constituido como Comisión de Análisis y Evaluación del SNS presidida por el entonces Vicepresidente del Gobierno Fernando Abril Martorell. Sus conclusiones, el célebre “informe Abril”, levantó ampollas, suscitó críticas, encendió demagogias y acabó olvidado en un cajón haciendo buena la conclusión final oficiosa del presiente de la Comisión, Fernando Abril: “Nadie se atreve a lidiar el toro de la Sanidad”

Conclusiones

- La Medicina y la salud han ocupado espacios sociales que no le pertenecen: los problemas laborales, sociales, escolares, familiares y relacionales deben ser abordados desde sus propios ámbitos, no desde el ámbito de medicina.

- La categorización de problemas vitales como “problemas médicos” supone una merma en la capacidad de decisión de las personas sobre sus propias vidas; las personas pasan a ser pacientes y los problemas sociales se transforman en enfermedades individuales.

- El conocimiento de las enfermedades y sus posibles tratamientos es limitado. Los médicos aplicamos de manera parcial e interesada muchos de los conocimientos que el desarrollo tecnológico y epidemiológico nos ofrece.

- La aplicación irreflexiva e interesada de algunos recursos nos ha llevado a poner en cuestión la seguridad de las personas en algunos casos y a perjudicarles claramente en otros.

- La Medicina puede llegar a saltarse los límites del respeto a las personas y a la naturaleza humana. Es necesario devolver la propiedad de la salud y la enfermedad a las personas, permitir, promover y ayudar a tomar decisiones sobre su vida y su salud. No hay que olvidar que existe un límite absoluto de la Medicina que es la naturaleza humana, y que esta lleva asociados la enfermedad, el padecimiento y la muerte.

- Todas y cada una de nuestras actuaciones tiene un coste económico. Lo que gastamos en medicina lo dejamos de gastar en otras áreas. Cuando lo que estamos haciendo pone en riesgo la equidad, debemos preguntarnos si hay que seguir haciéndolo o no.

- Los responsables de la política sanitaria y de la salud pública han facilitado el debate sólo desde el momento en que han evaluado el riesgo económico de la situación. Se buscan soluciones primeramente desde un imperativo de viabilidad económica, no desde una exigencia moral o de bien social.

- Es necesario que la profesión médica cambie su forma de relacionarse con la industria y que revise las implicaciones éticas del papel que está jugando en inducir la medicalización.

- Junto a todo ello: Un sistema sanitario en el que la educación de la población y las actividades preventivas están “desaparecidas en combate”, en el combate de la financiación del exceso de demanda y del gasto desbocado.

- La fe excesiva en los avances de la medicina facilita la difusión de tratamientos en la práctica de forma prematura (sin una evaluación concluyente sobre sus efectos) que luego resultan tener más efectos adversos que beneficiosos. Difusión de tratamientos en la práctica que, aún habiendo sido bien estudiados, aportan beneficios pequeños, no están exentos de riesgos, suponen un coste importante para el sistema sanitario y hacen a las personas dependientes de ellos de por vida.

La Medicalización de la sociedad, en fin, traslada la atención desde los problemas derivados del entorno social a la solución individual y crea la necesidad de tratar respuestas humanas normales (no patológicas) ante sucesos vitales o problemas.

La fe en el poder de la medicina propicia que las Personas dejen en sus manos las soluciones a los problemas, lo que comporta efectos tan indeseables como:

* Abandono de estilos de vida saludables

* Pérdida de otras formas de afrontar la vida

* Rechazo del sufrimiento y la muerte

* Rechazo de la incertidumbre

Quizá estemos todavía a tiempo de invertir esta perversa tendencia a la Medicalización de la Humanidad procurando justamente lo contrario, la Humanización de la Medicina, siguiendo para ello la senda marcada por el profesor Diego Graciaen sus Estudios de bioética “Como arqueros al blanco”, esto es, introduciendo en el ejercicio de esta noble profesión el mundo de los valores, además del de los hechos, orientando en esa dirección sus conocimientos, habilidades y actitudes.

 

Más

Prótesis de rodilla personalizada

Ya hay más de un centenar de pacientes

que se benefician de las prótesis de

rodilla personalizadas

 

27/09/2018

Un viticultor riojano de mediana edad aquejado de artrosis de rodilla ha sido el paciente al que la Dra. Martínez Galarreta ha implantado la primera prótesis personalizada de rodilla “Uni Persona®” en el norte. Un nuevo sistema que aúna las características de los implantes personalizados con innovaciones en el diseño que permiten ofrecer una oportunidad a pacientes con artrosis que requieren una intervención temprana. La Dra. María Victoria Martínez Galarreta implantó en noviembre de 2014 la primera prótesis personalizada de rodilla de La Rioja en el hospital Viamed Los Manzanos. Una de las primeras del norte de España y de las que ya ha implantado más de un centenar con excelentes resultados.

El sistema de prótesis personalizada de rodilla “Uni Persona®” de Zimmer, se ha implantado esta pasada semana en Viamed Los Manzanos a un viticultor riojano aquejado de artrosis del compartimento izquierdo de la rodilla. “Una persona muy joven para implantarle una prótesis, explica la Dra. Martínez Galarreta, pero por su actividad y la artrosis que padece, era imprescindible recuperarle la movilidad de la rodilla para que continué en activo. De hecho, añade Martínez Galarreta, las innovaciones que se han introducido en el diseño de este nuevo sistema de prótesis personalizada proporciona una opción de intervención temprana en pacientes con artrosis compartimental lateral o media no resuelta, dando respuesta a las necesidades de pacientes activos, como es nuestro caso.”

Pionera en la implantación de prótesis personalizadas

La Dra. María Victoria Martínez Galarreta, traumatóloga y cirujana ortopédica del hospital Viamed Los Manzanos junto a su equipo ARTROS traumatólogos, es pionera en la implantación de prótesis personalizadas de rodilla en el norte de España. Fue en noviembre de 2014 cuando la cirujana implantó la primera prótesis a un joven riojano, cuando la técnica daba sus primeros pasos en España. Son prótesis perfectamente adaptadas a las condiciones anatómicas de la rodilla”, explica la Dra. Martínez Galarreta. Para ello se realiza una planificación pre-operatoria personalizada aplicando unas plantillas 3D de diseño que se adaptan a las imágenes radiográficas de la rodilla en cuestión. “Una técnica, matiza la traumatóloga que reduce el tiempo de la cirugía casi al 50%, se obtiene más precisión, un ajuste personalizado del implante restableciendo la identidad única de cada rodilla y minimiza el riesgo de complicaciones graves, como el aflojamiento protésico y la infección.

Un éxito que ha repetido más de un centenar de veces en estos años y de la que se han beneficiado cientos de pacientes aquejados en muchos casos de procesos degenerativos como la artrosis, una de las patologías más prevalentes en esta compleja articulación.

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Consulta de alta resolución ARTROS

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La dinámica tradicional de las consultas médicas de especialidades en nuestro sistema sanitario ha consistido básicamente en la realización del interrogatorio clínico (anamnesis) y la exploración física del paciente. En ocasiones es suficiente para establecer un diagnóstico y prescribir un tratamiento, pero en especialidades como la Traumatología y Cirugía Ortopédica el médico solicita con frecuencia pruebas complementarias, sobre todo de imagen, sobre todo radiografías, ecografías, escáneres (TAC : tomografía axial computerizado) y resonancias magnéticas nucleares (RMN).

Habitualmente en los hospitales y centros de especialidades estas pruebas se realizan en departamentos de diagnóstico por la imagen centralizados, donde médicos especialistas en radiodiagnóstico realizan y en su caso informan las pruebas solicitadas por las diferentes especialidades del centro. Algunas de estas pruebas, como las radiografías, habitualmente no informadas, pueden realizarse en la misma mañana o tarde de la consulta, aunque a veces le exija al paciente permanecer durante bastante tiempo en el centro y acudir dos veces a la consulta del médico solicitador. Pero las otras pruebas (ecografía, TAC, RMN) precisan programación mediante citación en las agendas de los radiólogos, lo cual acarrea varias consecuencias que distorsionan el proceso diagnóstico: la demora en la realización y obtención de las pruebas solicitadas, en muchos casos inaceptable, las molestias del paciente que ha de desplazarse hasta tres veces al centro (primera consulta, prueba complementaria y consulta de resultados) y en ocasiones la ansiedad que genera una incertidumbre diagnóstica mantenida en el tiempo.

En las últimas décadas la tecnología aplicada al diagnóstico médico ha progresado extraordinariamente y, paralelamente al desarrollo de nuevos medios (ecógrafos, escáneres, fluoroscopios, resonancias, etc), su empleo se ha ido descentralizando, pasando de los departamentos de diagnóstico por la imagen a la consulta del especialista. El caso más llamativo es el empleo de la sonografía o ecografía. Primero fue utilizado por ginecólogos y obstetras a pie de camilla en sus consultorios, pero con el tiempo se ha ido extendiendo a otras especialidades como herramienta básica de diagnóstico de afecciones de otras especialidades como Urología, Cirugía, Angiología, Cardiología y, especialmente, de las que se ocupan de las lesiones y enfermedades del Aparato Locomotor: Reumatología, Medicina Física y Rehabilitación y Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT).

La ecografía, un procedimiento diagnóstico por la imagen barato, accesible e inocuo, es de gran ayuda para el traumatólogo experto en su manejo, que ha dejado de ser exclusivo del radiólogo. Ideal para el estudio de lesiones musculares, tendinosas, quísticas y otras de las llamadas “partes blandas” de nuestro sistema músculoesquelético, llegará un día en que el ecógrafo estará tan presente en todas las consultas de COT, pero su uso tardará en generalizarse por dos razones: la necesidad de un proceso de aprendizaje teórico-práctico y el elevado precio de los aparatos.

En ARTROS TRAUMATÓLOGOS disponemos de un ecógrafo de última generación en nuestras consultas, lo que nos permite aprovechar las venrtajas que para el paciente ofrece esta exploración rápida, sencilla, indolora y exenta de efectos adversos. Igualmente, disponemos de otro medio diagnóstico por la imagen de extraordinaia utilidad: el fluoroscopio.

La fluorosocopia es una técnica radiográfica que consiste en la obtención de imágenes, utilizando el fenómeno de fluorescencia o la capacidad de emisión de luz de determinados compuestos químicos o metales, cuando interactúan con los rayos X. La imagen de luz generada puede ser visualizada de forma directa sobre una pantalla; puede ser transformada en señal eléctrica, mediante un fotomultiplicador que permite su cuantificación, o ser captada por una cámara de televisión, que la transmite a un monitor, permitiendo el estudio directo y dinámico de los órganos. Si el fluoroscopio está provisto de una imprersora, las imágenes obtenidas en la exploración pueden imprimirse en el momento para el paciente.

Podría decirse que el fluoroscopio es al aparato de rayos X convencional lo que el video a la fotografía. Pues la fluoroscopia permite exploraciones dinámicas, en movimiento, mientras que la radiografía es una fotografía instantánea. Esta propiedad permite al fluoroscopio relizar estudios articulares en movimiento, valorando su rango de movilidad y sobre todo su estabilidad, y también estudiar lesiones óseas desde diversas perspectivas espaciales, dado que en numerosas ocasiones incluso radiografías récnicamente bien tomadas no ofercen información suficiente sobre las caractarísticas de una fractura u otra lesión ósea, traumática o de otra causa.

El fluoroscopio, en fin, es imprescindible para el control en línea de intervenciones quirúrgicas realizadas en la mano y el pie.

Desde el inicio de nuestra actividad, en ARTROS TRAUMATÓLOGOS disponemos de fluoroscopio tanto en quirófano, para monitorización de intervenciones, como en las consultas, como medio de diagnóstico y seguimiento de numerosas lesiones y enfermedades del aparato locomotor.

Ambos aparatos, ecógrafo y fluoroscopio, nos permiten realizar numerosas consultas de alta resolución, con todas las ventajas que se han señalado al comienzo de este artículo. Las grandes dimensiones y el elevado coste de otros equipos de diagnóstico por la imagen, como TAC y RMN, no permiten imaginar su descentralización en un futuro, pero el empleo en consulta de estas dos técnicas, la sonografía y la fluoroscopia, proporcionan gran agilidad en el diagnóstico de muchos casos, con las consiguientes ventajas para el paciente.

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Curso de terapia ACP en el ArthroLab de Múnich

Curso de terapia ACP en el ArthroLab de Múnich

El pasado 14 de octubre la doctora Martínez Galarreta participó en una edición del  prestigioso curso teórico-práctico Arthrex ACP en las instalaciones ArthroLab de Múnich.

 

ACP son las siglas de Autologous Conditioned Plasma, más conocido como «plasma rico en plaquetas» o «factores de crecimiento tisular», que se obtiene mediante centrifugado de sangre del paciente con el fin de separar los glóbulos blancos y rosjos de las plaquetas. Éstas últimas poseen una capacidad potenciadora y aceleradora de la reparación de diferente daños en tejidos del organismo, en los que se inyectan inmediatamente después de su obtención. Tanto el proceso de separación celular como la inyección se realizan gracias a un sistema de doble jeringa desarrollado por Arthrex, que es el que utilizamos en ARTROS TRAUMATÓLOGOS desde hace varios años.

 

En este curso exprés de perfeccionamiento, los instructores expusieron temas como las indicaciones del tratamiento, su experiencia personal, la reducción del riesgo de infección, la optimización del tratamiento ACP y la reducción del riesgo de infección. Los participantes realizaron técnicas de inyección ecoguiada en diferentes especímenes humanos (rodilla, hombro, codo, pie). Además de reducir el dolor de la inyección, la inyección guiada por ecografía permite una exacta localización del tejido afectado (músculo, tendón, ligamento, cavidad articular) y eleva por tanto el nivel de eficacia del tratamiento.

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¿Quieres trabajar con nosotros?

¿Quieres trabajar con nosotros?

Desde su creación en didicembre de 2005, ARTROS TRAUMATÓLOGOS no ha dejado de crecer. Al equipo inicial formado por los dos socios fundadores, los doctores Fernando SáezAldana y María Victoria Martínez Galarreta, han ido incorporándose hasta cinco traumatólogos más que con diferentes grados de colaboración ha contribuido a constituir el equipo de especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología más numeroso y completo de la Comunidad Autónoma de La Rioja, que desarrolla su actividad en el Hospital Viamed Los Manzanos de Lardero, localidad muy cercana a Logroño, capital de la región.

Con veinte consultas y cinco sesiones quirúrgicas semanales, además de la atencuón a pacientes hospitalizados, accidentados de tráfico, urgencias e interconsultas, ARTROS TRAUMATÓLOGOS lleva a cabo una actividad cuyo considerable volumen continúa aumentando. Para seguir prestando nuestra atención con la acreditada calidad que nos caracteriza, necesitamos ampliar nuestro equipo médico con la contratación de otro/a traumatólogo/a para ocupar un puesto de trabajo con las siguientes características:

Se precisa:

- Formación vía MIR

- Competencia en las técnicas quirúrgicas básicas de la especialidad

- Plena disponibilidad y dedicación exclusiva

- Capacidad para el trabajo en equipo y la orientación de la actividad al paciente

- Compromiso con la misión, visión y valores del equipo

 

Se ofrece:

- Contrato indefinido (con período de prueba de hasta tres meses)

- Excelentes oportunidades de desarrollo profesional en un excelente clima laboral

- Actividad en consultas, quirófano, hospitalización y urgencias.

 

Si estás interesado/a, envíanos tu currículo a: artros.cot@gmail.com

 

- Remuneración por actividad con mínimo garantizado por contrato

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La Dra. Martínez Galarreta, Máster Universitario en Ecografía Músculoesquelética

La Dra. Martínez Galarreta, Máster Universitario en Ecografía Músculoesquelética

La ecografía es una técnica de diagnóstico por la imagen que utiliza ultrasonidos y por tanto inocua que cada vez se utiliza más en Medicina.  Aunque inicialmente la ecografía fue sido una técnica diagnóstica desarrollada y utilizada por especialistas en Radiodiagnóstico, y posteriormente por Ginecólogos, hoy día es utilizada cada vez más en otras especialidades médicas como herramienta diagnóstica en Cardiología, Medicina intensiva, Urología, Cirugía, Angiología (vascular), Reumatología y también en Traumatología.

El interés de ARTROS TRAUMATÓLOGOS por la ecografía músculoesquelética ha llevado a los doctores Sáez Aldana y Martinez Gallareta a participar en varios cursos de Ecografía diagnóstica y de Sonocirugía o cirugía guiada por ecografía y a dotarse de un aparato de última generación para uso propio y, más recientemente, a la realización por la Dra. Martínez Gallareta del Máster Universitario en Ecografía Músculoesquelética impartido por la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) entre los meses de marzo a julio del presente año, y superado por la doctora con calificación sobresaliente (8,8).

 

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De la sala de yesos a la impresora en 3-D

De la sala de yesos a la impresora en 3-D

Aunque las lesiones traumáticas del Aparato Locomotor posiblemente comenzaron a tratarse en la Prehistoria, está ampliamente documentado el tratamiento de las fracturas y luxaciones en la civilización grecorromana. Sin embargo, hasta el siglo IX d.C. no comenzó a utilizarse el yeso para inmovilizar extremidades lesionadas. Se atribuye al célebre sabio Al-Razi o Rhazés (850-923)  la primera utilización del yeso en medicina, y otro persa llamado Abu Mansur Muwaffak describió la colocación de yesos para fracturas y otras lesiones óseas de los miembros. En la España árabe, el cirujano Abulcasis (936-1013 d.C.), nacido en Al Zahra, cerca de la actual Córdoba, escribió un inmenso tratado de medicina en treinta tomos. En los capítulos dedicados a la cirugía describe entre otros procedimientos el tratamiento de las fracturas, las amputaciones y la ligadura de las arterias.

Desde entonces, la escayola (del italiano Scaglióla, diminutivo de Scáglia, del latín Scaliolae, una piedra blanda ligeramente parecida al talco) ha sido un material insustituible en las inmovilizaciones que realizamos los traumatólogos. Su composición química es sulfato de calcio—agua (2/1): 2CaSO4·H2O. Las modernas vendas de escayola están impregnadas de polvo de yeso deshidratado que al contacto con el agua «fragua», es decir, se endurece hasta convertirse en un molde rígido. El fraguado desprende calor, por lo que será más rápido cuanto más caliente esté el agua en la que se empapan las vendas.

Las ventajas de la inmovilización escarolada son su fácil disponibilidad, su bajo coste y la posibilidad de moldearlas según las necesidades mientras dura el fraguado, hasta conseguir un vendaje sólido que inmovilice el segmento de la extremidad deseado. Cuando sólo se aplica en varias capas superpuestas por un solo lado del tobillo, la muñeca, el codo, etc. se denomina férula y cuando se coloca mediante un vendado circunferencia se denomina yeso cerrado o cilíndrico.

A pesar de la aparición de otros materiales como fibra de vidrio y resina de poliuretano, más caros y menos manejables que el yeso, éste continua siendo el más utilizado en todas las justamente denominadas «salas de yesos» existentes en todos los departamentos de Traumatología del mundo. Sin embargo, en la actualidad se están desarrollando nuevas tecnologías que podrían desbancar a la histórica escayola y enviarla al museo de la Historia de la Medicina tras once siglos de servicios a la Humanidad. Y este avance no sólo se está produciendo en el campo de los materiales sino, sobre todo, en el del diseño y la confección de las inmovilizaciones externas u ortesis, utilizando la tecnología de la impresión en tres dimensiones.

La empresa española Podoactiva (podoactiva.com),empresa puntera de base biotecnológica especializada en podología y biomecánica, ha desarrollado la teconología Younext (younext.es) con el objetivo de aumentar la calidad de vida de las personas mediante la mejora de su postura corporal, aplicando experiencia e innovación tecnológica para el diagnóstico, diseño y fabricación de tratamientos personalizados a través de un equipo multidisciplinar, con profesionales de la salud, el deporte y la ingeniería. Una de las áreas de aplicación práctica de esta tecnología es la Traumatología, elaborando inmovilizaciones personalizadas mediante escaneo de la extremidad y modelado e impresión en tres dimensiones de la ortesis en pocos minutos.  Las inmovilizaciones obtenidas por este procedimiento se adaptan anatómicamente a la muñeca, el tobillo, etc., son ligeros, cómodos, transitables, pueden mojarse y se retiran con facilidad.

En colaboración con Younext-Podoactiva, ARTROS TRAUMATÓLOGOS incorporará en en el Hospital Viamed-Los Manzanos de La Rioja esta revolucionaria tecnología que supondrá pasar de la antigua sala de yesos a la impresión 3-D.

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Conferencia en el Aula de Salud de Viamed-Los Manzanos

Conferencia en el Aula de Salud de Viamed-Los Manzanos

 

 El martes  martes 27 de octubre los doctores Fernando Sáez Aldana y Mª Victoria Martínez Galarreta, traumatólogos del Hospital Viamed Los Manzanos, impartieron una conferencia bajo el título “Avances en el tratamiento de las lesiones del cartílago articular” en el ciclo de Aulas de Salud del Hospital Viamed Los Manzanos. La conferencia se desarrollará en el Salón de Actos de la Fundación CajaRioja-Bankia a las 20:00 horas con entrada libre has completar aforo.

Ambos especialistas explicarán algunas de las técnicas quirúrgicas más novedosas que ha incorporado la cirugía ortopédica y traumatológica en los últimos tiempos y que se realizan en el Hospital Viamed Los Manzanos.

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en España, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología, que estima que afecta al 43% de la población siendo más frecuente en mujeres, un 52% frente al 29% en los hombres. Las articulaciones más afectadas son las de la columna vertebral, las manos y, sobre todo, las grandes articulaciones de carga, la cadera y la rodilla.

El cartílago hialino articular es una modalidad de tejido conjuntivo que recubre los extremos de los huesos que forman las articulaciones donde se produce el movimiento. Carece de vascularización e inervación y se nutre por difusión del líquido sinovial articular. Es un tejido con escasa proporción de células (5%), por lo que, a diferencia de otros tejidos del cuerpo, su capacidad de reparación es muy escasa. El cartílago es para toda la vida y, aunque hay factores que influyen en su deterioro no modificables, como la herencia genética, otros sí pueden evitarse y el mayor de ellos es el exceso de carga sobre las articulaciones de la columna lumbar, caderas y rodillas debido al aumento de peso o a una actividad física intensiva.

Existen dos patrones principales de condropatía (lesión del cartílago): la traumática y la degenerativa. La primera es propia de pacientes más jóvenes, con una intensa actividad física que expone a lesiones traumáticas agudas (un fuerte golpe practicando un deporte de contacto como el fútbol, por ejemplo) o crónicas por suma de millones de impactos en el transcurso de saltos o carreras. Generalmente se trata de lesiones que sólo afectan a una articulación y de alcance limitado.

La segunda modalidad, la degenerativa o artrosis, es propia de pacientes de más edad. Pueden afectar a varias articulaciones al mismo tiempo y suelen afectar a la totalidad del cartílago articular, lo que en casos muy avanzados puede exigir la sustitución parcial o total de la articulación con implantes protésicos. Aunque la mayor parte de las artrosis son primarias (de causa desconocida), existen factores predisponentes como el sobrepeso en el caso de las rodillas.

La clínica del daño cartilaginoso articular consiste en dos síntomas fundamentales: el dolor y la rigidez o pérdida de movilidad. Dado que el cartílago carece de nervios se desconoce el origen de este dolor aunque se sospecha que se debe a exceso de carga ósea o a inflamación de las partes blandas que rodean a la articulación. Típicamente es un dolor que aparece al principio del movimiento para disminuir con la actividad, y que aumenta al subir o bajar escaleras.

El tratamiento clásico de la condropatía (conocidas también como condromalacia) incluye en primer lugar una serie de recomendaciones generales: ejercicios fortalecedores de los músculos vecinos a la articulación,  cambios en la actividad física, uso deplantilas y calzado adecuado y, sobre todo, mantener el peso corporal adecuado al índice de masa corporal. Los tratamientos propiamente dichos incluyen: toma oral de fármacos, unos modificadores de la enfermedad (SYSADOA o condroprotectores: glucosamina, condroitina, magnesio, colágeno) y otros sintomáticos (analgésicos y antiinflamatorios); fisioterapia y rehabilitación, infiltraciones, convencionales (corticoides, colágeno, ácido hialurónico) o de plasma rico en factores de crecimiento; y, como último recurso, la cirugía, sustitutiva (prótesis) en el caso de un deterioro articular avanzado.

Los últimos avances en el tratamiento de las lesiones del cartílago articular se inscriben en la moderna tendencia de la «medicina regenerativa» u ortobiología. Las técnicas más novedosas son: a reparación intrínseca con células madre (mesenquimales, obtenidas de la médula ósea del paciente, o adultas, de la grasa abdominal) que se aplican directamente o mediante soportes tridimensionales biodegradables, la terapia celular (implantes de condrocitos autólogos) y los trasplantes osteocondrales (autoinjertos o mosaicoplastias, aloinjertos).

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